Persona sola... busca dónde vivir


Hace unos 2 meses atrás, me comunicaron en el trabajo, que sería trasladada a otra comuna. Se venía un proyecto nuevo y como se acaba la obra que tenía a cargo, era una de las profesionales que estaba “Disponible” para formar parte de la nueva construcción.

Pero… ¿Dónde viviría?.

Fresia (Mi nueva ciudad), queda a 71 kilómetros de Puerto Montt (Ciudad que aún habito). Empecé a madurar el tema, probé viajando todos los días. En tres semanas, las conclusiones fueron inmediatas. Necesitaba cambiarme con urgencia, porque el levantarme a las 5 a.m, viajar durante 1 hora y media… en un minibús incómodo y no poder organizarme con las comidas, me empezaron a pasar la cuenta. (Sé que hay gente que madruga y se esfuerza al máximo, estudiando y trabajando, pero no soy de hierro… así que no aguanté ése modus operandi)

Viendo el panorama anterior, empecé a buscar arriendos de cabaña, ojalá amoblada.

Fresia es una ciudad pequeñísima, la bordean unos campos verdes preciosos, pero es un lugar que no está preparado para la llegada de gente “fuerina”, entonces la cabaña se transformaba en tomar una pensión o arrendar una casa vacía y amoblarla. Por precio ($ 180.000 de lunes a viernes, sin internet, ni cable ((¿Ve que la gente de campo no es lesa?))), privacidad y comodidad, la pensión no me convencía. Además que habían niños y todos sabemos que los pendex, son súper intrusos, metiches… entonces me complicaba que se metieran en mis cosas. (Consulté para dejar mi pieza con candado, pero ni pensarlo, el ambiente “familiar” no lo permite). Por otro lado, estoy acostumbrada a vivir sola (Salvo unos 4 meses, que viví acompañada) a atenderme, tener mis tiempos, dormir a destajo, salir, viajar, comer… cuando se me dé la real gana. Así que empecé a moverme y preguntar negocio por negocio, pero nadie sabía nada y los datos que me sugerían, no me gustaban. Mis exigencias no eran muchas, bien básicas, pero ni eso encontraba. De alguna manera me desesperé porque seguían pasando los días, andaba con sueño, un tanto mal genio (xD) y mi búsqueda no daba resultados. Hasta que hubo un día, que llegué donde una señora muy amable, me dio el dato de una casa, pero tal cual mi pronóstico… no tiene nada de nada.

Mi trabajo no es estable, siempre estaré moviéndome y el invertir en cosas, no estaba en mis planes. Por un momento me atonté entre lo que diría mi Má y mis hermanos. Pero como no son ellos los que vivirán en ésa pequeña ciudad, pensé en darme el gusto y empezar a comprar mis cosas (¿Porqué no?), al fin y al cabo nadie sabe lo que sucederá mañana. Puedo tener un accidente y… ¿No me di ningún gusto?.

Eso sí que mi “má”, puso el grito en el cielo con el tema del gasto, que ésa plata podría ahorrarla y bla bla bla… pero puedo hacerlo y creo haber dado vuelta la tortilla e hice que entendiera mi punto, así que me apañó en la decisión y de hecho ya está comprando chiches para ayudarme a adornar la casa nueva jejeje. (Dije “LA” casa… porque no es mía)

Asi que, si el pulento quiere, pronto tendré mi lugar, mis muebles y mi anhelada cama bacanosa, ¡sólo para mí ¡ ¡Yajuuuuuuuuuu!

¡Caso Cerrado!

Mi primera vez: Las Clases de Salsa

Desde que entré a trabajar nuevamente, mi vida se ha vuelto fome. Dejé de lado las caminatas, la fotografía, lo simple de las cosas… por una vida de niña con responsabilidades.

Pero bue'h.

Hace unos 2 años, me había aventurado a mover mi cuerpo al ritmo de la salsa, cosa que por plata no pude continuar, pero que hoy gracias a la Money (que no abunda pero nunca falta), he podido retomar.

Recuerdo que antes de que interesara aprender a bailar salsa, encontraba que ésta gente era como rayada con el tema del baile. Una vez fui a una fiesta salsera (Sin saber yo bailar) y me sentí discriminada jajaja. Las niñas todas con tacos, faldas y poleras pegadas, con haaaaaarto maquillaje. O sea, bien producidas. La cosa es que me sacaron a bailar, dije que NO y el tipo me dijo: “Yo te llevaré”. ¿El resultado?, le pegué como 3 veces, lo pisé, me descoordinaba… todo mal.

Así que… pa’ no “guatear”, llevo 6 meses en salsa (como pasa el tiempo) y debo decir que a todos mi encantos, súmele que ahora bailo ritmo cubano áh… jajajajaa.

Entretenidas la clases, en un principio me sentía extraña a causa de mis compañeritas, entré a un grupo que estaba formado, entonces supongo que era natural que me miren raro… con cierta envidia (creo) pero de a poco, he ido entrando al grupo. O sea, no son mis amigas íntimas, pero ya hablamos al menos de los pasos o de lo que más nos complica en clases. ¿Los compañeros?, bien simpáticos simpáticos (Nada rescatable por cierto jaja), bueno ya… uno que otro, pero están comprometidos, entonces “Se miran pero no se tocan”. Una de las complicaciones (al menos para mí) es que hay muchos hombres de baja estatura, entonces termino con los brazos adoloridos por los giros jajajaja. Éso es lo que más me ha costado, soltar mis brazos y bailar con tacos (Ya aprendí a girar con zapatillas así que los abandoné :D). Mis compañeros se quejaban en un principio de mis brazos tiesos, pero como dícen por ahí “La práctica hace al maestro”, he mejorado bastante y ya no hay quejas, sino elogios porque aprendo rápido y les ayudo a mis cumpas con las coreografías. Como punto aparte, debo decir que algunos piensan que una es de goma y te lanzan al costado como si nada. Hay unos “brutus” para moverse, otros bien perfumados (que dejan atontada a cualquiera), otros de manos suaves y ásperas, otros son mirones “disimulados”… ahh! y no faltan los tímidos. De ésos que cuando le tomas las manos, sudan, tiritan y se asustan al tomarte de la cintura. Además, la cercanía del baile, te permite hacer muecas por el mal aliento de tu compañero de danza o porque lo abandonó el desodorante jajajaa.

En fin.

Bueno, me falta describir la guinda de la torta, el “Profe”… el profe… ayyy el profe. Sí soy vieja verde y qué? Jajaja. Éste hombre sí que me tiene babosa. No es un n

egro cubano, tampoco es un bailarín musculoso, es el tipo de macho perfecto que a mí, particularmente llama mi atención. Tiene una amplia sonrisa, baila muy bien y es de excelente humor. A veces noto que parezco una liceana cuando se fija en su profesor… como una enfermera cuando le gusta el Doctor… o como una secretaria que le atrae el jefe jajajajaa.

Peeeeeeeeeeeeeero, tiene un detalle. Está dentro de los personajes que se miran pero no se tocan. Así que no me queda más que sufrir, ante tamaña desdicha jajajaja.


Ahora sólo me queda aprender a tocar piano, batería, nadar y retomar mi guitarra.

¿Usted ha incursionado en algún ritmo?

Yo ya solté las caderas, levanto la cola y muevo los brazos :D

"El Terrible Jefe"

Cuando conocí al “Guatón Parrila” ( Su apodo, para no revelar completamente su identidad), me dijeron que era un tipo seco, gordo, de voz fuerte y que era sumamente grosero. Pero el tipo es el “Gerente” de la empresa, en la zona sur. Llegó a la obra en un tremendo todo terreno, se bajó de su auto, caminó hacia mi oficina y entró diciendo:
- Así que… ¿Tú eres nuestra contratación estrella?
- (Sonreí)
- Mira, lo que me interesa, es que ordenes la caga’ita que dejó ésta otra vieja cochina. ¿Sabías que entraba a los perros a ésta oficina?. Ésta huevá estaba pa’ la corneta de hedionda… imagínate la impresión como profesional, para la gente del SERVIU.
- No tenía idea.
- Ya te enterarás de muchas cosas, pero tú acá vienes a trabajar y no a armar cahuín… así que te encargo la obra, mira que este otro huevón (Mi Jefe, “El flaco Metalero”) no sé en qué mundo anda, me tiene metido en puros cachos.
- (Asentí con la cabeza, sin saber que decir)
- Bueno, me retiro.
(Se acerca a despedirse y me da dos palmadas en el hombro) Pondré mis fichas en ti cabrita, así que ojo.
- No se preocupe Don “XXXX”.




La segunda vez que lo ví, fue al mes siguiente de haber empezado a trabajar. Recuerdo que eran las 17:55 (Horario de salida a las 18:00) y llega a la obra el “Guatón Parrilento”. Nadie se movía de sus puestos, ni los administrativos que a veces arrancan hasta media hora antes de la pega. Vi que se reunió con mi Jefe y otro colega y se fueron a terreno. Yo miraba mi reloj, para ver a qué hora me podía arrancar… y nada. Ya eran las 18:20 y me dije a mi misma, “es hora de irse”. Salgo de la oficina y justo vienen los 3 personaje antes nombrados. Me llama “El flaco Metalero” diciendo:
- ¿Don “XXXX” recuerda a Sara?.
- (Mientras revisaba su teléfono “Tashhhh” de última moda, - no levantaba la cabeza). Ahhhhh, sí. (En tono indiferente)
Mientras ellos hablan de algunas cosas, yo parada frente a ellos esperando “irme”, escucho:
- Pasa a la oficina, tengo que hablar contigo.
¿Guatón Parrila quería hablar conmigo? Conchalevale. ¿Me habré mandado alguna cagá?. Fue lo primero que pensé.
- ¿Cómo te haz sentido?
- Bien.
- ¿Algún problema con la Obra?
- No, ninguno.
- ¿Cómo te han tratado éstos huevones?
- (Ganas de reír no me faltaron jaja) Bien, todo bien.
- Qué bueno, puedes retirarte entonces.
Éste particular Gerente, cuando llega de visita, todos tiritan. Al principio me costaba tratarlo. Me dijeron que era machista, por lo mismo, a las mujeres no las pesca mucho. Con el tiempo, el mismo notó, que hacía bien mi pega, que era ordenada y me lo hizo saber, a su forma, obvio:
- Hola linda, ¿Cómo estamos? (Con su tono de voz fuerte)
- Bien Don “XXXX”. Dándole a la pega.
- Pucha, que eres optimista, siempre que te pregunto algo, me dices bien, todo bien.
- Jajajaja. Dejemos para unos minutos más los cachitos.
- ¿Cambiaste el orden de los muebles de tu oficina?
- Ahhh sí, tengo vista a la obra y puedo ver si viene en camino el Inspector.
- ¿Qué tal ése huevón?
- Es complicado, hace su pega no más, pero ya se ha amoldado a mi ritmo y ha visto que lo que me pide, se lo tengo en el momento de sus visitas.
- Me parece, porque puta que son jodidos. ¿Y tú jefe?, voy a llamar a éste pelmazo, para saber donde chucha está.
Llamando “Al flaco Metalero”…
- ¡Puta huevón, ves que vengo a la obra no estás!... ¿Dónde chucha andas?, Tenís voz de sueño… ¿No me digai que estabas durmiendo?, ¿Andai calzoneado con tu mina? No huevees po’h, te pago para que estés acá, no hueviando fuera.
Me mira y dice:
- Este huevón no sé en qué planeta anda. Vamos a terreno mientras llega y conversamos de los puntos pendientes.
- Ya.
Mientras recorremos la Obra, aparece “El Flaco Metalero” y “Guatón Parrila” empieza con la prietas.
- Oye huevón, ¿Qué estás esperando para hacer esta huevá? Te dije la otra vez po’h. ¿Y qué pasa con las casas? Estoy viendo la misma huevá hace rato, no avanzan nada.
¿Haz entrado a la oficina de la Sara? Ordenada, limpia, perfumada… no como tu conteiner que está fétido. Sarita, tápese los oídos… disculpe que sea tan grosero, pero es que éste huevón me colma. Estoy aburrido de decir y enseñarle, le entra por una oreja y le sale por la otra. (Yo no sabía que decir). Hija, usté es más viva que éste huevón, ayúdeme a sacar ésta obra, llámame y dime lo que está pasando, envíame correos, pero porfavor ayúdame.


De ésa vez, que “Guatón Parrillento” me considera. Me di cuenta que no recibiré chuchadas de su parte por mi trabajo, ya que lo hago bien. Que cuando uno le pone garra (Sobre todo entre mandriles) las cosas se pueden hacer, es un trabajo en equipo. Si un eslabón falla de la cadena, estamos todos literalmente cagados. Si una orden no es bien explicada entre profesionales, al maestro le llega tergiversada. Ante cualquier cosa, petición de documentos formales, informes de materiales etc… debo respaldarme con un email. Que a pesar del trato (Hay maestros groseros y gente que no tiene la empatía para decir las cosas), no estoy compitiendo con los hombres, sólo estoy haciendo mi trabajo y ganando un pequeño espacio, que parecía tener olvidado, al menos por mí.

Consecuencia de todo los antes mencionado, ya estoy lista con nueva obra, en otra ciudad. Trabajo seguro, por 9 meses más.




¿Y usted? ¿Tiene su... “Terribl’e Jefe”?