Buscar pega


Llevo 56 días de cesante.

Lo más difícil ha sido encontrar ése trabajo que tanto quiero.

Lo siento por las personas que me han dicho que trabaje en“cualquier” cosa, pero no estudié más de 18 años, para andar al “debe” y me picó el bichito de querer mejorar mi estándar de vida, tener mis cosas, poder viajar, aprender a nadar, tomar clases de salsa… y lo más superficial que se me ocurrió: Colocarme pechugas y traste. [Na’h lo último es broma jajaja]

Creo que son cosas naturales que un joven profesional desea, pero que para que eso se realice se necesita PLATA.

Y bue’h.

De las 4 pegas que he tenido en mi vida (Considerando sólo en el rubro de la Destrucción) todas las he conseguido con contactos sociales que se les llama. Que un primo, que un tío, que un amigo me ha dado el dato… etc. O sea siempre gente conocida y que se confía en la buena recomendación que han dado de mi persona.

Pero ésta vez al buscar pega, me las dí de chora y me lancé sola. He dejado las patitas en la calle, fotocopiando mi certificado de título, imprimiendo “ridículums”, sacando papeles de antecedentes penales (En la mayoría de las pegas me lo han pedido), y así, suma y sigue con la inversión para las postulaciones. Ahhh y a esto súmele que algunos papeles los piden firmados ante notario. Igual es cacho.

La cosa es que en éste tiempo, tengo copados algunos sitios de Internet de bolsas de empleos y he ido a 3 entrevistas.

La primera fue casi un chiste, (Me arreglé más que pa’ un día viernes) y mi entrevistador al recibirme me miró, saludó y me dijo: Déjame tu curriculum te estamos “llamando”.

La segunda fue con un señor que me preguntó más cosas personales que de mi experiencia en Construcción, aquí tuve que aplicar operación 131, y salir arrancando antes que el vejete me invite a almorzar (Jajaja)

La tercera entrevista fue la más seria. Entre dos profesionales, me bombardearon de preguntas de las cuales salvé (creo) y luego pasé por una tercera preguntona, sí una mujer. Aquí me fui con cuidado porque hay tipas muy zorras y si no entras en simpatía con ellas, simplemente te rajan el paño.

Lo que más me noqueó por así decirlo de las entrevistas, es el interés por saber si eres soltera y si pretendes tener hijos pronto. Asumo que es por que cada día se les hace complicado contratar mujeres (cosa que encuentro un tanto descabellada), dicen que les sale más caro y que trabajar con féminas es complicado. A lo cual digo, no todas somos iguales :D

Ahhh y el cuestionario de rutina que siempre incluye:

- Pretenciones de renta: Siempre es motivo de conflicto personal. Si estás muy cara o muy barata (Jajaja), por eso hay que informarse más a menos a lo que se maneja en el mercado.

- Mencionar la institución de donde obtuvo su título profesional.

- Acreditar experiencia en el cargo al cual postula.

- Nivel de inglés (Básico, “open the door”)

- Señalar fortalezas y debilidades (Ésta pregunta siempre me deja pilla)

- Si soportas trabajar a presión.

- Si tienes adaptabilidad a los grupos de trabajo y empatía con la gente.

Y así pues… hasta el momento no ha saltado la liebre.

Mis consejos:

- A las entrevistas personales, siempre que hay que presentarse con tenida formal, no de gala ni como si fueras a pasear por un parque, recuerden que TODO entra por la vista.

- Las mujeres evitar el exceso de perfume, las minis, el pelo suelto, sobrecargos en accesorios.

- Con respecto al “Ridículum”, que sea conciso y claro, sin tanta información en detalle. En Internet siempre hay formatos prácticos para guiarse.

- La foto del currículum, (Si es que optas por colocarla, ya que no es obligatoria) que sea de tamaño carnet y en un estudio fotográfico. No como ésas que circulaban el otro día en Internet que eran sacadas de carretes y/o vacaciones.

- Saber hablar de uno mismo. Al entrevistador siempre le va a interesar saber un poco más de la persona que desea contratar, pero sin soltar alguna intimidad, claro está.

Por mi parte, tengo un plan en el corto plazo y he apostado las fichas a mi mes, Junio.

Que próximamente se acerca el cambio de folio y eso hace que renueve un poco las energías.

Conversando con Má II

Imagínese la siguiente escena:

Urgencia, en el hospital de Valdivia… mi mamá conectada a un suero. Tendida en una camilla, pálida y el rostro un tanto inchado.

Saruki: Cómo te sientes mamá?

Má: Mareada. Te avisaron que me vengas a buscar?

Saruki: Sí

Má: Estabas hace mucho rato afuera?

Saruki: Ehhhm, unos 15 minutos más o menos

Má: No sé que tengo hija, quiero sentirme bien

Saruki: Tranquila mamita, yo haré que se te quiten ésas mañas (xD)

Má: No me hagas reír hija, que mi cabeza estallará

Saruki: Jejeje. Lo siento mami, es que tienes que mejorarte pronto, no estaré siempre para cuidarte.

Má: Segunda vez que me salvas

Saruki: Espero que sea la última, éh

Má: Jajaja… te ríes de tu madre

Saruki: Ya. Que baje luego ésa cuestión para irnos a la casa.

Tengo a mi santa madre enferma. Hace más o menos un mes que se siente mal. Cefalea constante, sueño, cero ánimo, subidas de presión, alteraciones nerviosas. Tiene un día bueno, dos malos. El diagnóstico?: principio de diabetes. Según otro Doc, son claros síntomas de depresión. Según yo, sólo son mañitas :D

El tenerla en éste estado, me ha generado una serie de reflexiones internas… el tema de la vejez… y estar sóla/o en ésa etapa, que te llegue el viejazo y ser un mar de lamentaciones, ser una carga para los que te rodeen, que nadie te aguante (Bueno siempre hay excepciones jaja) incluso (siendo súper extrema) he llegado a pensar en el día que no esté con vida.

En lo personal, no me gustaría morir, con que “el de arriba” se raje con unos 65 años pa’ mí, me doy por pagada. Tengo muchas cosas en mente como pa’ no desear vivir tanto. Pero luego pienso y digo: Chuta, nadie tiene el puesto comprado. Puede que me muera mañana y no alcanzaré a gritar “Viva chile”. Tampoco llegue a la Laguna San Rafael, a las Torres del Paine, al Valle del Elqui. Menos pensar en encontrar (Al fin) mi Boina Negra, ni vestirme de blanco (Dijo la patúa), llenar una casa con brocacochis.

En fin… tantas cosas que a una le gustaría hacer… snif!

Y la cosa es ésa… segunda vez que me toca atender a mi vieja… en su periodo mas malo.

Si antes la criticaba por sus mañas y le rebatía sus consejos, hoy la compadezco y sólo me dedico a escucharla, abrazarla, darle un simple beso, un par de risas con estupideces que le hablo, mostrarle que no todo es tan malo y que sólo el “pulentoso” sabe lo que tiene preparado para cada uno. Está en nosotros aceptar ésa realidad, que muchas veces, puede no gustarnos.

El tiempo es implacable y está pasando DEMASIADO rápido.

Aprovéchelo y téngale respeto.

Se lo digo yo.