Mi primera vez: Las Clases de Salsa

Desde que entré a trabajar nuevamente, mi vida se ha vuelto fome. Dejé de lado las caminatas, la fotografía, lo simple de las cosas… por una vida de niña con responsabilidades.

Pero bue'h.

Hace unos 2 años, me había aventurado a mover mi cuerpo al ritmo de la salsa, cosa que por plata no pude continuar, pero que hoy gracias a la Money (que no abunda pero nunca falta), he podido retomar.

Recuerdo que antes de que interesara aprender a bailar salsa, encontraba que ésta gente era como rayada con el tema del baile. Una vez fui a una fiesta salsera (Sin saber yo bailar) y me sentí discriminada jajaja. Las niñas todas con tacos, faldas y poleras pegadas, con haaaaaarto maquillaje. O sea, bien producidas. La cosa es que me sacaron a bailar, dije que NO y el tipo me dijo: “Yo te llevaré”. ¿El resultado?, le pegué como 3 veces, lo pisé, me descoordinaba… todo mal.

Así que… pa’ no “guatear”, llevo 6 meses en salsa (como pasa el tiempo) y debo decir que a todos mi encantos, súmele que ahora bailo ritmo cubano áh… jajajajaa.

Entretenidas la clases, en un principio me sentía extraña a causa de mis compañeritas, entré a un grupo que estaba formado, entonces supongo que era natural que me miren raro… con cierta envidia (creo) pero de a poco, he ido entrando al grupo. O sea, no son mis amigas íntimas, pero ya hablamos al menos de los pasos o de lo que más nos complica en clases. ¿Los compañeros?, bien simpáticos simpáticos (Nada rescatable por cierto jaja), bueno ya… uno que otro, pero están comprometidos, entonces “Se miran pero no se tocan”. Una de las complicaciones (al menos para mí) es que hay muchos hombres de baja estatura, entonces termino con los brazos adoloridos por los giros jajajaja. Éso es lo que más me ha costado, soltar mis brazos y bailar con tacos (Ya aprendí a girar con zapatillas así que los abandoné :D). Mis compañeros se quejaban en un principio de mis brazos tiesos, pero como dícen por ahí “La práctica hace al maestro”, he mejorado bastante y ya no hay quejas, sino elogios porque aprendo rápido y les ayudo a mis cumpas con las coreografías. Como punto aparte, debo decir que algunos piensan que una es de goma y te lanzan al costado como si nada. Hay unos “brutus” para moverse, otros bien perfumados (que dejan atontada a cualquiera), otros de manos suaves y ásperas, otros son mirones “disimulados”… ahh! y no faltan los tímidos. De ésos que cuando le tomas las manos, sudan, tiritan y se asustan al tomarte de la cintura. Además, la cercanía del baile, te permite hacer muecas por el mal aliento de tu compañero de danza o porque lo abandonó el desodorante jajajaa.

En fin.

Bueno, me falta describir la guinda de la torta, el “Profe”… el profe… ayyy el profe. Sí soy vieja verde y qué? Jajaja. Éste hombre sí que me tiene babosa. No es un n

egro cubano, tampoco es un bailarín musculoso, es el tipo de macho perfecto que a mí, particularmente llama mi atención. Tiene una amplia sonrisa, baila muy bien y es de excelente humor. A veces noto que parezco una liceana cuando se fija en su profesor… como una enfermera cuando le gusta el Doctor… o como una secretaria que le atrae el jefe jajajajaa.

Peeeeeeeeeeeeeero, tiene un detalle. Está dentro de los personajes que se miran pero no se tocan. Así que no me queda más que sufrir, ante tamaña desdicha jajajaja.


Ahora sólo me queda aprender a tocar piano, batería, nadar y retomar mi guitarra.

¿Usted ha incursionado en algún ritmo?

Yo ya solté las caderas, levanto la cola y muevo los brazos :D